_ Bienvenida

Toda asignatura que forme parte de la currícula del primer año de cualquier carrera universitaria constituye un desafío tanto para los docentes cuanto para los alumnos, quizá mucho más para estos últimos, dado que se enfrentan  a una nueva propuesta que indefectiblemente implica para ellos numerosos cambios, desde un nuevo entorno humano y físico hasta los modos de presentarse y ser resueltos los problemas que son parte de todo proceso de construcción del conocimiento, pasando por una nueva forma de  vida, muchas veces solos, lejos de casa.

La enseñanza de la Historia en la Universidad,  fuera de la carrera específica sobre ella,  es asumida por lo general con poco entusiasmo y desde la falsa idea de que sólo es y sirve como un complemento cultural, que poco o nada aporta a la formación especializada que se está recibiendo. Los profesores en muchas ocasiones aportamos lo nuestro para que esto ocurra, convirtiéndola, las más de las veces, en un cúmulo de tediosa información que no se sabe bien que rol juega en la formación y cual es la “utilidad” que tiene o puede llegar a tener.

Para el caso de las facultades de arquitectura y a causa de una cierta y equivocada  idea valorativo-descalificatoria, la materia que para muchos es el eje y la protagonista excluyente de la carrera es precisamente la que se ocupa del diseño, cuando, y esto sin tan siquiera pretender desconocer su peso e importancia, si es que se aspira a “enseñar” a diseñar no de modo mecánico y sólo desde una “libre” actitud creativa, los instrumentos que las demás asignaturas de la carrera proveen son indispensables. Lo son en la medida que posibilitan a que tales gestos y el acto de diseño tengan precisas razones de ser y se lo concrete con las herramientas mínimas indispensables que lo alejen en poco o en mucho, según los casos, de la mera y pura utopía creativa, valiosa también como ejercicio pero… utopía al fin.

Además, las facultades de arquitectura no son ajenas a la realidad que se vive en la Universidad con respecto a la Historia y su enseñanza y, ahondando más específicamente, el hecho de ser, de entre las “historias”, profesor de Introducción a la Historia de la Arquitectura y del Urbanismo implica ser consciente de la existencia en los alumnos de los pre-conceptos antes reconocidos. Esto requiere, por ello y de nuestra parte, del esfuerzo por tratar de hacer algo para demostrar lo contrario o, al menos, hacer comprender que la situación no se resuelve desde los extremos, partiendo y aceptando resignadamente, por un lado, que lo que en la cátedra se hace y dice de poco sirve más que “culturalmente”, o dictándola, por el otro, con un grado tal de espesor y con el manejo de fárrago tal de información que su aprobación por parte de los alumno suele ser motivo de festejo tanto cuasi como aquel infaltable al momento de la obtención del grado.

Una cosa es nombrar a la arquitectura, hecho que nos permite inmediatamente y en una primera instancia entendernos, se hable tanto de la arquitectura egipcia como de la contemporánea, dado que estamos refiriendo a la identidad de esa cosa llamada arquitectura, siempre que a su vez se entienda que la diferencia primera entre sus múltiples expresiones está dada por los entornos culturales de cada una de ellas, referidos estos, a  su vez, a las respectivas coordenadas espaciales y temporales y desde estos hacia sus reconocidos o no, notables o no, creadores y hacedores.   Otra cosa muy distinta resultará sin dudas del manifiesto interés y esfuerzo puestos para  intentar, recién luego de la profundización sobre de que se trata tal cosa llamada arquitectura, una aproximación a los múltiples modos de expresarse que esta tuvo, tiene y tendrá en el devenir de los tiempos. El hecho de dar inicio a la tarea nombrando y poniendo rótulos cierra tantas veces la posibilidad del necesario espacio reflexivo primero que permita ahondar en lo que las cosas son, cómo son y por qué son como son.

Desde tal posición y perspectiva, de carácter reflexivo-interrogativa, es como asumimos en la Cátedra la enseñanza de la materia Introducción a la Historia de la Arquitectura y del Urbanismo, aspirando e intentando no enseñar Historia sino, asumiéndola desde el hoy, tratando de pensar y de hacer pensar, y de hablar y de hacer hablar a las ciudades y a las arquitecturas desde el ser humano, puesto y reconocido en el devenir la Historia, necesitando, pensando, optando, reflexionando y haciendo, sin por ello dejando  de lado el rigor que reclama toda mirada histórica desde una perspectiva distinta a la meramente descriptiva y adjetivada.

Nuestra propuesta de mirada histórica primera hacia la arquitectura y  la ciudad parte de un simple esquema metodológico que se define con la identificación de las variables desde las cuales realizamos la observación y el estudio: la naturaleza, la cultura, el tiempo y el espacio, a partir de, desde, con y para nosotros, los seres humanos.

En la cátedra nos encargamos de abrir, con gran expectativa y en un gesto de amor, una puerta que esperamos y confiamos nunca se cierre para los hoy  jóvenes ingresantes, simplemente porque se trata de la puerta de la vida que conduce a actos humanos manifiestos en ideas y en obras, con todo lo rico, complejo e inquietante que esto implica y ,además, porque una eterna apertura al conocimiento de lo que antes y hoy fue y es hecho, nos será de gran utilidad para sentirnos vivos de la manera que lo hacemos, lo que implica, de algún modo, dar gracias por vivir los tiempos que vivimos y ser conscientes de que estos son como son en parte porque antes fueron de ciertos y determinados modos, de manera tal que, sin dudas, hubiesen podido ser distintos, y tal vez en mucho, si la historia hubiese sido otra.

La construcción del conocimiento es una aventura que como tal debiera siempre ser asumida, los invitamos a aceptar el desafío y a trabajar para que día a día, palabra con palabra, idea con idea, sean los primeros testigos del propio crecimiento y cambios, los que, deseo así lo entiendan, serán para bien propio y ajeno y para siempre.

Dr. Horacio Gnemmi B. / Profesor  Titular de esta cátedra hasta el año 2013